Lunes, 18 Septiembre 2017 05:50

¿Que cámara me compro?

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Esta es una pregunta muy habitual que desde siempre hemos recibido los fotógrafos, en especial los docentes. Su respuesta depende del destinatario, pero en estas líneas trataré de dar una contestación.

Cuando quien formula la pregunta es un aficionado interesado en realizar un curso de fotografía en la Escuela, la respuesta siempre es la misma: Ninguna, no compres cámara de momento. Durante los primeros días, incluso meses, los alumnos de la Escuela pueden utilizar una cámara de las que la Escuela facilita para hacer el curso. Con ella, aprenden a manejar no solo ésta sino cualquier otra cámara que caiga en sus manos, y lo que es más importante, aprenden a conocer las diferentes funciones de las que dispone una cámara y cada una de sus particularidades, cómo se utilizan y para qué sirven. Es más, cuando los alumnos realizan prácticas o salen de excursión con el resto de alumnos de la Escuela, pueden comparar las prestaciones de la cámara que usan de forma provisional con las de otros compañeros de afición. Compartir impresiones con aficionados que llevan dos, tres, cuatro, cinco o más de seis años desarrollando su afición es una buena manera de confirmar hasta qué punto vale la pena dedicar unos euros más por una u otra función. Tras unos meses de práctica es más fácil determinar si de verdad te interesa la fotografía como para comprar una cámara fotográfica y que cámara es la adecuada para empezar, pues no existe la cámara definitiva.

A lo largo de mi carrera profesional, he desarrollado todas las disciplinas fotográficas que me producían satisfacción, desde el retrato a la fotografía aérea y cada una de ellas precisa de una cámara diferente, un equipo distinto con sus correspondientes objetivos, accesorios etc.

Comencé a hacer fotografía de arquitectura con una cámara Linhof Technika, de 4x5". Pronto me di cuenta de que, si bien para viajar y grandes proyectos lejos del estudio iba muy bien, me ofrecía movimientos limitados. Ello me llevó a otro modelo de la misma marca, concretamente una Linhof Kardan, que todavía utilizo, de banco óptico puro. Terminé utilizándola también en el plató para realizar bodegones hasta que acabé comprando una Sinar, excelente en el plató para la repetición de movimientos.

Hoy, muchos piensan que estás cámaras de fuelle, conocidas como "del trapo negro", están en desuso. Os invito a que entréis en sus páginas web y veáis los modelos de que disponen, todos maravillosos, en mi opinión.

Aún así, determinados encargos dentro de la fotografía de arquitectura, requieren otro tipo de encuadre, menos ortogonal, huyendo de la perspectiva caballera. Es aquí donde funciona bien la cámara de medio formato, una RB67 de la marca Mamiya. Todavía conservo la mía y, cómo no, también mi Hasselblad, ambas con diversos respaldos, 4,5x6, 6x6, 6x7, Polaroid o digital.

 

Así, ni siquiera para una disciplina concreta como lo es la fotografía de arquitectura, hay una cámara que sea ideal, sino que para esta disciplina buscamos que la cámara reúna una característica: movimientos del respaldo y de la placa porta objetivo.

Lo anterior no significa que no utilice este tipo de cámaras para realizar otras disciplinas: retrato, paisaje, industrial, moda, etc. Recuerdo una exposición de Fernando Manso que visitamos el pasado curso en la Galería Ansorena donde, hablando con el autor, un excelente paisajista, llamó la atención de los alumnos saber que trabajaba exclusivamente con una cámara de banco óptico. Son muchos los autores que la utilizan con película, no en formato digital, para obtener excelentes obras de arte.

Cuando el retrato es la disciplina profesional elegida, incluso la moda editorial en estudio (no la pasarela) una cámara de formato medio será la que “más juego nos dé”. Aquí me mantengo fiel a la Mamiya RB67 y la Hasselblad, ambas con varias ópticas.

En la etapa dedicado a la BBC, bodas, bautizos y comuniones, el intercambio entre el medio formato, en este caso Hasselblad, más liviana que la Mamiya RB67. El formato, 35 mm o digital FX, vendrá determinado por el estilo de captura que se espera del encargo.

Cuando la disciplina que se desarrolla es la fotografía de prensa, aquí el registro es otro. El formato 35 mm—que dejé de utilizar a finales de los 90 por otros modelos de cámaras réflex digitales de óptica intercambiable—pasa a ser el formato ideal. El formato 35 mm tiene menor peso que las antes citadas, así como una gran variedad de lentes y accesorios, que convierten este tipo de cámaras en las ideales para esta disciplina.

Pero si el profesional se dedica a la fotografía callejera, independientemente de que sea prensa escrita o redes sociales, una réflex sin espejo, discreta, de pequeño tamaño, con conexión a Internet, probablemente sea la cámara ideal.

Ahora bien, si no eres un profesional de la fotografía, hay dos variables para mi determinantes a la hora de elegir la cámara, que ha de ser digital, sí o sí. Si verdaderamente tienes afición, no lo dudes ni un momento, una réflex de óptica intercambiable, y sólo dos marcas a elegir: Nikon o Canon. Sólo éstas van a ofrecer, con una alta calidad, suficiente versatilidad, multitud de accesorios que se pueden comprar poco a poco para aprender a realizar todas las disciplinas posibles y, una vez conocidas, decantarse por la cámara ideal para la especialidad elegida.

En cuanto al modelo, dependerá del presupuesto que se pueda destinar a la compra. No hay que olvidar que el formato digital y las prestaciones de la cámara evolucionan con rapidez, por lo que la compra nunca es definitiva. No pienses que por mucho que gastes va a ser "para siempre". Si de veras tienes afición no será así, cada equis años "necesitarás" un modelo superior, con nuevas o sencillamente mejoradas prestaciones.

Nikon y Canon son las dos marcas que permitirán pasar de un objetivo angular barato a uno excelente. Sólo estas dos marcas permitirán disponer de varios modelos de zoom muy baratos o de excepcional calidad, además de disponer de fabricantes externos que ofrecen todos los accesorios de los que la marca carezca o sencillamente a un precio más económico, o muy superiores en calidad a los de la propia marca. La fotografía es una afición de aprendizaje constante. Hay que experimentar y, en este sentido, la Escuela juega un importante papel, pues la mayoría de alumnos disponen de estas dos marcas y antes de comprar cualquier objetivo los alumnos pueden pedirlo prestado a cualquier compañero para comprobar si vale la pena la inversión o solo será un gasto. Entre todos disponemos de multitud de accesorios para estas cámaras, fuelles, objetivos macro, lentes descentrables, objetivos para retrato, etc.

Por último, si sólo quieres tomar fotos para guardar recuerdos de viaje, compartirlos con la familia y los amigos, y la fotografía rara vez va a salir de la cámara, no te la compres. No saldrá del armario. Gasta el dinero en un móvil que te dará unas excelentes fotos, siempre estará en tu bolsillo y cumplirá su objetivo, conservar el recuerdo.

Solo es mi opinión, juzga tú mismo.